Desde la entrada de San Vicente de la Barquera hasta su puerto, pasando por sus restos medievales, todo ello me enamoró

Ha sido uno de los descubrimientos recientes que más me han gustado. Mis dos últimos viajes han sido por España. En verano fui a Almería y a ciudades y pueblos de Málaga. Ahora, en Navidad, he aprovechado para visitar el norte, en concreto, Asturias. Tengo pendiente contaros también cosas de esta maravillosa comunidad. Aun así, hoy quiero empezar por un pueblo de Cantabria que me enamoró: San Vicente de la Barquera.

Así que he decidido dedicarle un post a este bonito pueblo costero de Cantabria. Y os voy a dar 7 razones por las que deberías pasaros por allí si vais por la zona:

1.- La entrada ya te conquista. Se llega a San Vicente de la Barquera por la A-8, la autovia del Cantábrico. En concreto, se debe tomar la salida 264. Tras un tramo de carretera, se llega a este pueblo pescador y te encuentras con un bonito puente en el que a ambos lados, si la marea está baja, están los barquitos en la arena. ¡Precioso! Desde ese mismo puente tienes unas bonitas vistas al pueblo.

san vicente de la barquera

2.- La zona del puerto. Siguiendo por la Avenida Miramar se llega a la zona marítima, en la que se pueden encontrar muchos restaurantes. Pero os diré en el que comí muy bien en el siguiente punto. Ahí puedes ver más barquitos en la arena por la marea baja. Además de unas preciosas vistas al puente –se llama Puente de la Maza– que hemos dejado atrás. Pasear tranquilamente por esta zona te relaja. Y si hace sol, mejor.

3.- Bueno, bonito y barato. Estoy hablando del restaurante en el que comí. Se llama Bar Folia, y aunque no es uno de los más destacados –teniendo en cuenta que en San Vicente de la Barquera hay un restaurante con dos estrellas Michelín–, la comida estaba muy buena, y el precio, increíble. Solo os digo que 17 gambas frescas a la plancha nos costaron 6,75 euros. A ver dónde encuentras esto. El bar no es nada del otro mundo, pero tiene el encanto de este pueblo pesquero.

4.- Pueblo medieval. Si te adentras por el pueblo, te encuentras construcciones de la época medieval. Pasear por estas calles es realmente encantador, ya que das con rincones y parajes preciosos en los que seguro que vas a querer hacerte una foto, como yo.

5.- Castillo. Forma parte de una muralla que rodeaba el pueblo. Está construido entre los siglos XIII y XIV. Para los que os gustan las iglesias, también está la iglesia-fortaleza de Nuestra Señora de los Ángeles, de estilo gótico, construida en el siglo XIII. Aunque en ambos edificios se han hecho restauraciones, unas son más acertadas que otras.

6.- Por el otro lado del Castillo, pasada la casa de la Guardia Civil hay una zona verde preciosa, con unas bonitas vistas a las montañas que rodean el pueblo. Una amiga me dijo que algunas veces ha ido ahí a meditar y reflexionar. Así que un buen sitio para estar tranquilo.

7.- La subida de la marea. No voy a mentir, eso no lo viví. Supongo que tienes que hacer noche ahí para poder ver esto. Pero seguro que es impresionante. Una excusa para volver… ¡Volveré!

Creo que una imagen vale más que mil palabras, aunque aun es mejor verlo en persona. Así que espero que entre mis palabras, mis fotos y mi promesa de volver os haya convencido para ir a visitar uno de los pueblos más bonitos en los que he estado. ¡Recomendación 100%! Y eso que soy más de Bisbi que de Busta ;P

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Love,

Andrea

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